Ansiedad

Gestión del estrés

Las alergias respiratorias pueden llegar a provocar crisis asmáticas, las cuales suelen provocar un estado de inquietud y nerviosismo. La persona que las sufre siente dificultad para respirar lo que le provoca tal sensación de angustia, que incluso puede acompañarse de ansiedad.

En cuanto notemos que empiezan los primeros síntomas de una crisis asmática, es importante aprender a mantener la calma. Con la experiencia comprobamos que estas crisis son limitadas, ya que se resuelven en un tiempo determinado, aunque en ese momento tan traumático la persona que la sufre le parezca algo interminable. En el caso de los niños, es conveniente que los mayores que le acompañan en el momento de la crisis se den cuenta lo antes posible de los signos para atenderlo con rapidez.

Es importante llevar con nosotros un broncodilatador, algo que nos dará mayor tranquilidad. Al niño le ayudaremos a inhalar y le daremos un vaso de agua o de zumo. Otro aspecto más que importante para gestionar el estrés es la respiración, sobre todo en las personas asmáticas. El entrenamiento para que la respiración diafragmática o abdominal, en lugar de la torácica, se convierta en lo habitual es crucial en este tipo de pacientes.

Otros aspectos importantes a tener en cuenta son explicar bien qué es el asma y los síntomas que lo acompañan, incluidos los de la ansiedad. Comprender los mecanismos puede ayudar a afrontarlo con más serenidad y cuanto menos se acreciente el nerviosismo, antes podremos atajar la crisis de ansiedad. En esta educación también es importante fomentar la capacidad del niño o el adulto para afrontar la crisis por sí solos, la sensación de autonomía creará mayor seguridad.

Otro paso importante es apuntar cuándo se dan este tipo de situaciones. Se trata de tomar nota del día, la hora y el lugar en el que ha sucedido la crisis, de lo que se estaba haciendo en ese momento, con qué tipo de sustancias se ha podido estar en contacto, con quién estaba, cómo de grave ha sido la crisis, y por último, notas para autoconocerse: qué pensamos y sentimos cuando nos coge una crisis, lo que le pasa a nuestro cuerpo y qué es lo que hacemos en respuesta a ello. Cuando la crisis la padezca el niño, será conveniente que las personas responsables que estén a su alrededor estén informados y tomen estos datos, tanto en el colegio como en otros entornos en los que se mueva (la familia, etc.).

Consejos prácticos para relajarse:

alergia-relajacion
  • Acomodarle en una silla, en la cama o en el suelo, con los brazos caídos a los lados del cuerpo.
  • Con los ojos cerrados, contraer y relajar grupos de músculos (por ejemplo, las piernas, la cara, los brazos y manos, los abdominales, etc.) tomando conciencia de la diferencia de cada estado.
  • Inducir a la persona a pensar en cosas agradables, un paisaje relajante, un recuerdo bonito…
  • Hacer abrir los ojos, una vez notemos que la persona está completamente relajada.

Entrenamiento de la respiración:

alergia-respiracion
  • Entrenamiento de la respiración para la alergia
    • Respiración torácica:
      • La posición debe ser estirado boca arriba, las rodillas dobladas y las manos colocadas en la parte alta del pecho.
      • Ahora se trata de inflar esta parte del pecho, aspirando profundamente por la nariz, y notar cómo las manos se mueven arriba y abajo.
      • Expulsar el aire suavemente por la boca.
      • Ahora bajamos un poquito más las manos y las colocamos en el medio del tórax, repitiendo la respiración profunda y lentamente.
    • respiración diafragmática o abdominal:
      • En este caso, la posición puede ser como la anterior o sentado.
      • Las manos debemos situarlas sobre la barriga, para percibir el movimiento correcto.
      • Ahora tomamos aire despacito procurando elevar las manos.
      • Y a continuación, desinflamos el vientre, expulsando el aire por la boca lentamente.

Ésta última es la respiración que en caso de crisis deberemos conseguir, para lo que es importante tener el cuerpo entrenado y que se integre en el hábito cotidiano con normalidad, ya que la tendencia suele ser a llenar sólo la parte alta de la caja torácica.